Tecnología e innovación, la mejor defensa ante una guerra bacteriológica

El bajo coste y la accesibilidad de las tecnologías genómicas hace posible que tales armas sean desplegadas por casi cualquier agresor. Estas lagunas no pueden remediarse simplemente mediante la construcción de más hospitales y laboratorios que languidecen sin uso hasta que hay una emergencia. Se necesitan enfoques más ágiles y descentralizados respaldados por nuevas tecnologías que acerquen las funciones de diagnóstico y tratamiento a las personas con menos necesidad de personal especializado e infraestructura que no se puede escalar. Estos enfoques y estrategias y las herramientas necesarias para su implementación deben ser desarrollados y estar listos para usarse. Así como los avances en tecnología nos han llevado al precipio debido a la combinación de dos de las más grandes amenazas de la humanidad -la enfermedad y la guerra-, las nuevas ideas y las innovaciones pueden ayudarnos a estar preparados para responder de forma efectiva si esas amenazas se vuelven realidad.

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Las lecciones del último brote de ébola para evitar epidemias mortales

por Ranu S. Dhillon, Devabhaktuni Srikrishna trad. Mariana Díaz 24.07.2018

Después de un mes sin casos nuevos, el brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) parece estar bajo control y a falta de pocas semanas para que se oficialice su final. Solo tres meses después de que se declarara y con solo 50 casos registrados, la contención eficiente del brote es un logro notable que contrasta con la epidemia sufrida en África occidental y que se convirtió en una crisis mundial durante dos años con más de 28.000 casos. En esta ocasión, varios factores han permitido controlar rápidamente la propagación de la enfermedad.

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5ª edición del "Curso Avanzado de Formación en Bioseguridad”

Estimados colegas y amigos,

Queremos anunciaros la 5ª edición del "Curso Avanzado de Formación en Bioseguridad”, organizado por el Centro Nacional de Biotecnología (CSIC), el Centro de Biología Molecular "Severo Ochoa" (CSIC-UAM) y Lab Safety Consulting, SLU que se celebrará del 15 al 24 de octubre (módulo general) y del 19 al 22 de noviembre (módulos de especialización) de este año.

Como muchos sabréis, este es un curso pionero en su clase en celebrarse en España y se ha diseñado para cumplir con los requisitos de formación de la norma UNE-CWA 16335:2014 “Competencia del profesional en bioseguridad”. Además, cuenta entre su cuadro docente con grandes expertos en la materia. El objetivo es formar a un nivel avanzado en bioseguridad y biocustodia, recopilando las competencias y conocimientos que deben tener los profesionales en bioseguridad. Se trata de un curso muy práctico, la carga horaria entre teoría y práctica (casos prácticos, prácticas de laboratorio y visitas a instalaciones) está repartida a partes iguales.

Se ha hecho un gran esfuerzo para que el coste de inscripción sea muy ajustado, con un reducción añadida del 20% para los socios de AEBioS y el personal del CSIC y la UAM. Se advierte que el número de alumnos se encuentra limitado debido a las prácticas y visitas.

Para una información más detallada en los links  5ª edicion Curso Avanzado Formacion Bioseguridad

                                                                   Programa 5ª edicion Curso Avanzado Formacion Bioseguridad

                                                                  Horarios 5ª edicion Curso Avanzado Formacion Bioseguridad

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Articulo: Risk-based reboot for global lab biosafety

¿La bioseguridad es sostenible y proporcionada o no será?

Comentario del artículo "Risk-based reboot for global lab biosafety Kazunobu Kojima, Catherine Makison Booth, Kathrin Summermatter, Allan Bennett, Marianne Heisz, Stuart D. Blacksell, Michelle McKinney Science  20 Apr 2018: Vol. 360, Issue 6386, pp. 260-262"  DOI: 10.1126/science.aar2231. Link:  Risk-based reboot for global lab biosafety  por Xabier Abad

                                                    

Desde hace cerca de tres décadas (la primera edición de LBM, Laboratory Biosafety Manual de la Organización Mundial de la Salud, OMS, es de 1983) la Bioseguridad se ha ido implantando en diferentes países de diferentes continentes. La bioseguridad agrupaba, y agrupa, un conjunto de técnicas y procedimientos que buscan controlar la exposición a los patógenos, protegiendo al personal laboral de los laboratorios, pero también a la comunidad que los rodea, frente a liberaciones involuntarias o accidentales. Posteriormente, tras los atentados del 2001 con ántrax en Estados Unidos se desató, en opinión pública y gobiernos, la preocupación por la bioprotección, que buscaba evitar la disponibilidad y uso de patógenos, o derivados, por parte de grupos o individuos con finalidades dolosas. En ambos casos se ha vertido una cantidad ingente de tecnología y dinero en aparatos y sistemas de manera que, ahora mismo, en los países de primer mundo Bioseguridad y Biocontención son tecnología, son altamente tecnología-dependiente. Y todo esto dispara los costes espectacularmente. Y quizás no era eso, compañeros y compañeras, viene a decir el artículo.

 Incluso los laboratorios pequeños tienen costes elevados; los costes constructivos para una instalación de alta contención (o NBS3) son varias veces los de una instalación NBS2; cuando los costes operacionales entran en escena esta diferencia se hace más acusada aún. Algunos autores estiman que el presupuesto anual de mantenimiento a laboratorios de alta contención es un 10% -15% del coste total de construcción. Y todo ello arrincona, según los autores, temas quizás más importantes, como la formación, calificación y entrenamiento de la fuerza laboral y el conocimiento profundo de las buenas prácticas microbiológicas y de aquello con lo que se trabaja.

 En los países con rentas bajas o medias, donde la tecnología es demasiado costosa, ¿están condenados a no hacer investigación con patógenos peligrosos? ¿Tienen menos derechos? ¿Tienen menos deberes? ¿Su Bioseguridad debe ser inferior por no tener la última tecnología al alcance? Diseñar, construir y mantener instalaciones complejas puede restar recursos ya de por sí limitados por las operaciones laboratoriales diarias, e impedir la formación adecuada y entrenamiento del personal es uno de los mensajes del artículo. Quizás lo que hay que hacer es volver a unos orígenes en los que la Bioseguridad sea función de formación y actividades procedimentales que se apoyan, pero no dependen exclusivamente, de la última tecnología.

 La Bioseguridad debe ser proporcional al peligro que se manipula y sostenible en el entorno donde se manipula.

 La categorización que estableció la OMS en grupos de riesgo microbiológico, en su momento, llevó asociada unos niveles por su segura manipulación. Sin embargo, según los autores, estos niveles de Bioseguridad, 1, 2, 3 (alta contención) y 4 (máxima contención) se han sacralizado, quizá, excesivamente, asumiendo una linealidad, lo que pertenece a GR3 debe manipularse siempre en un nivel de Bioseguridad 3, que no es correcta ... en numerosos casos.

 El riesgo de manipulación de un patógeno (o muestras que puedan contenerlo) es multifactorial. Depende de la cantidad (volumen) y potencia (título infeccioso, concentración), del agente que se manipula, de su dosis infecciosa y la patogenicidad, de la ruta de infección y de la facilidad para contagiarse, de la severidad de la infección (desde benigna a mortal), del endemicidad del patógeno (que es área dependiente; Zika es endémico en Brasil pero no lo es todavía en España), de la susceptibilidad de la población humana o animal que rodea actividad, de la actividad que hacemos con el patógeno (diagnóstico, propagación, infección en modelos animales, etc.) y de la competencia o entrenamiento del personal laboratorial..

 Muchos de los factores mencionados y que contribuyen al riesgo no pueden ser gestionados desde la pura tecnología y requieren una evaluación de riesgo, que será dependiente de área. Los autores consideran que no se puede hacer descansar la bioseguridad y la biocontención sólo en la tecnología porque se perderá de vista el factor ecológico y, más importante, el factor humano. Debe aplicarse una evaluación de riesgo que ponga en el centro la actividad y que seleccione la combinación de elementos y prácticas de Bioseguridad que mejor convengan con un set o combinación razonada y razonable de elementos tecnológicos (cabinas de seguridad biológica, EPIs específicos o soluciones de ingeniería).

 Obviamente, como la evaluación de riesgo será área dependiente para una misma actividad podemos tener varias evaluaciones que pueden ser todas ellas correctas. Todo esto llevará a que las actividades no quedarán categorizadas como ejecutándose en instalaciones de nivel 2 ó 3 ó 4, si no en un continuo de aproximaciones que reflejaría mejor la variabilidad de las actividades.

 No estaríamos inventando nada, por otra parte. Ya la OMS, al Laboratory Biosafety Manual de 2004 hablaba de la necesidad de hacer evaluaciones locales de riesgo. Pero resultó mucho más sencillo hacer extrapolaciones entre los grupos de riesgo microbiológico y los niveles de bioseguridad y biocontención, más automáticos y que piden un menor ejercicio mental. El resultado de todo esto es que la tecnología ha tensado fuertemente hacia arriba los costes de las instalaciones de contención sin caer que una evaluación de riesgo local, que tuviera en cuenta parámetros como la presencia del patógeno en el área (endemicidad) podría permitir una aproximación más proporcionada y sostenible, y por tanto más favorable para la salud humana y animal que toneladas de ingeniería. Porque, ¿qué sentido tendría construir una instalación de máxima contención, nivel 4, para trabajar con el virus de la fiebre hemorrágica de Crimea Congo, VFHCC, un patógeno GR4, si tenemos infectados por VFHCC en el área, y garrapatas infectadas campan por la misma, al ser zona endémica? Este es el caso de Turquía; Turquía no necesita un NBS4, lo que necesita es una red de NBS2 mejorados o NBS3 para hacer diagnóstico rápidos. Esto implica una obvia reducción de costes pero pone el énfasis en los procedimientos y la formación del personal que manipula estas muestras.

En definitiva, a lo mejor lo que hay que poner en el centro son los procedimientos y el personal, su capacitación, entrenamiento y competencia, que han sido quizás demasiado abandonados mientras se perseguía el santo grial de la seguridad casi absoluta a través de la ingeniería. Porque como ya apuntaba Callaway, 2012, the strength of a chain is based on its weakest link, y en la carretera de las actividades con patógenos peligrosos, potencialmente letales, darle un Ferrari a un mono nos conducirá seguro al desastre, pero que una persona con carné (formada y cualificada) nos conduzca en un utilitario, puede que no sea demasiado cómodo, puede que no sea glamoroso, puede que no sea rápido, pero será, definitivamente, más seguro. Por cierto que esta comparación es mía, no del artículo.

Callaway, E. (2012). Biosafety concerns for labs in the developing world. Nature 485, 425.

 Heckert, R.A., Reed, J.C., Gmuender, F.K., Ellis, M., and Tonui, W. (2011). International biosafety and biosecurity challenges: suggestions for developing sustainable capacity in low-resource countries. Applied Biosafety. 16 (4),223-230.

 Kojima K, Makison C, Summermatter K, Bennett A, Heisz M, Blacksell SD, and McKinney M. (2018). Risk-based reboot for global lab biosafety. Science 360 (6386), 260-262.

 

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